
Júnior Masculino Federado.
San Agustín de Guadalix - Valcude Alcobendas. 66-50.
Pabellón San Agustín. San Agustín de Guadalix.
1ª Fase. 3ª Jornada.
Sábado 16 de Octubre de 2010. 12:45.
Por actitud, que no quede
Después de rezar mis oraciones ayer vi en la tele cómo Óscar Quintana en su último tiempo muerto animaba a los suyos a defender a falta de 2 minutos para terminar y 12 abajo. El juego desarrollado por el Alicante no inducía a pensar en la remontada, que lógicamente no se produjo. Su equipo no llegó ni a 50 puntos mientras algunos jugadores insolidarios y poco profesionales como un tal Doellman se dedicaban a no defender y jugar andando, castigando de esta manera, aún más si cabe, a sus compañeros… ¿Con qué ánimo entrar en ese vestuario?¿Quién no recuerda algún momento de tensión en circunstancias parecidas? Recordé entonces sus más polémicas declaraciones: “Los HP también juegan”.Vaya papelón. Ahora pienso qué afortunado es uno por contar con gente que sale a darlo todo y no es de aquella manera. Ésa gente que compite consigo mismo para ser mejor, para ayudar a un grupo y que no se rinde acaba triunfando siempre en el basket o en otras cosas de la vida.

Problemas comunes
Pues sí, querido Óscar; tienes razón. Sabes de sobra que tu equipo bajará este año, con el Menorca o el CAI. Pero quizá aguantes peleando hasta la última jornada. Convendrás conmigo que se hará habitual esa sensación de mirar al banquillo, saber lo que necesitas pero no saber qué inventarte para camuflar lo que no tienes: uno, lesionado; otro sentado por indisciplinado; otro no convocado, uno más sentado por faltas, otro sancionado…
El partido de este sábado
Supongo que fue entretenido para el espectador por el marcador de los tres primeros cuartos, muy igualado y con diferentes alternativas. El rival nos causó muchos problemas y también se dio alguna circunstancia que nos condicionó. En el último cuarto nos desfondamos, los locales mejoraron su acierto, no supimos atacar su presión y elegimos las peores opciones. Nos vamos un poco tristes por no haber podido competir hasta el final, pero contentos si pensamos que sí fuimos capaces de jugar al baloncesto en varias fases del partido, que hoy por hoy eso es más importante que un resultado. Mañana ya veremos.

Después del pitido se acaba la historia.
Cuando el árbitro pita el final, se acaba todo. Aunque tenemos el corazón a 180 pulsaciones. A veces las circunstancias nos frustan. Nadie juega para perder. Pero todo acaba. Nos damos la mano. Reconocemos nuestro esfuerzo y el del contrario. Se acaban los nervios. Saludamos a nuestros conocidos. Pedimos disculpas si es necesario. Nos duchamos, nos vamos a casa o a tomar algo. Todo se queda en el campo. Cualquier otra cosa es una estupidez, y además queda escrita en la “cara B” del acta con sus respectivas consecuencias.