lunes, 8 de marzo de 2010

CRÓNICA JUNIOR MASCULINO. 06/03/2010.


Baloncesto San Fernando - Valcude Alcobendas. 57-62.
Fase Octavos de Final.
Pabellón Parque Henares. San Fernando de Henares.
12:45.

“The wind at your back and the sun on your face”
Soy de los aficionados que disfrutan tanto viendo a LLull en Vistalegre, como un partido de los niñ@s en el Miraflores o un encuentro de las senior. Me doy cuenta de lo privilegiados que somos los que vivimos este deporte en directo, y si es a pie de pista, mejor. Estoy seguro que los cincuenta que vieron el sábado el partido de San Fernando aún recuerdan alguna jugada. Casi solo por eso merece la pena ir a ver baloncesto.

Algo para recordar
No han ganado ningún campeonato, no van a ir a ninguna selección nacional, ven la ACB y la NBA en la tele; solo han ganado un partido en un polideportivo de barrio, solo son dos puntos. Pero significa algo más: superación, madurar, dar un paso adelante, y quienes les siguen lo saben. Y los que antes vivieron ratos así lo saben.
Si al final de la temporada me preguntaran con qué momento me quedaría…miren sus caras. Lo mejor que te deja el deporte son estos momentos que se siguen recordando aunque el tiempo pase.

Negro sobre blanco
La mezcla es buena. Al principio cuesta un poco entenderse, hay que tener paciencia, ceder y exigir, derecha e izquierda, blanco y negro…solo nos falta un traductor yugoslavo.

El espejo en que mirarse.
El otro equipo ganó a Valcude en tres ocasiones anteriores por 25 puntos. Aunque ayer tuvo bajas y perdió fue igual de deportivo, un conjunto trabajado dentro y fuera de la pista. Suerte para la otra fase. Ojalá pudiéramos pasar también nosotros.

La hora de los gigantes
Me refiero a esos que se levantan después de caer, a los que no abandonan aunque les hayan cerrado las puertas, a los que se han empeñado en quienes quieren ser…La vida se renueva. El tiempo corre y alguien se acerca.
Hoy es domingo por la tarde y ya se oye el ruido de los balones retumbando en las paredes de los edificios aledaños al parque, y aunque el viento aún no ha secado la cancha mojada los chavales bajo sus capuchas prueban fortuna en los aros de redes rotas.
Mañana de nuevo comienza todo.